lunes, 20 de febrero de 2012

La laguna de Mr. Morón, el Robin Hood del desierto

Morón, era el Robin Hood en los desiertos humaínos, el hombre que robaba tesoros a las familias adineradas para repartirlas entre los más desposeídos de la zona. Mr. Morón, huía de las persecuciones de la policía escondiéndose- como lo haría Robin Hood en el Bosque de Sherwood- en una laguna virgen, hermosa y cristalina, la de arbustos verdes  y espesos que le permitieron escabullirse por mucho tiempo pues ya dentro tomaba la forma de monstruos o de las propias plantaciones interrumpiendo así el seguimiento  que emprendían los efectivos del orden- que cuales sheriff presionados por el príncipe Juan sin tierra- ideaban planes mañana y noche para atrapar al ‘ladrón’  que llevado por su gran corazón solía vivir al margen de la ley.
Desde entonces, los pobladores aledaños han asegurado escuchar ruidos en la laguna y hasta ver seres mitad humanos, mitad pez emerger de las profundidades; y es que aunque ningún estudio científico haya certificado estas versiones los humaínos confían en esta historia que ha viajado de generación en generación hasta llegar a la nuestra, ya convertida en una leyenda, que de a pocos cobra fuerza.
Hasta hace poco esta belleza sólo venía siendo visitada por los lugareños que conocían de su existencia y caminaban largo trecho hasta el lugar para refrescarse, tomar un descanso en sus actividades diarias y disfrutar del espectáculo que representa estar en la laguna.
Sin embargo, hoy, algunos promotores respaldados por empresas privadas han emprendido la realización de viajes turísticos a la zona que han dejado encantados a los turistas locales, nacionales y extranjeros que anclaron por ahí. El camino es poco accesible, se empieza la ruta y luego de cruzar un riachuelo y de esforzada caminata en arena y sol, podemos encontrar esta bella creación de la Madre naturaleza y cobijada por Marian, rodeada de hermosos totorales, la laguna virgen que tiene la forma del mapa  político del Perú.                
La gente puede bañarse en las aguas de la laguna o hacer kayak y sunboard, además de vivir la adrenalina al máximo al pasear en los tubulares; pero esto sólo si se contrata alguna agencia de turismo que  brinde todos estos servicios porque aún no existe más que el terreno y la majestuosa laguna de agua pura y cristalina.
Hoy por hoy, y aunque las gestiones para, al menos realizar un camino accesible hasta la laguna están bastante avanzadas, esto no es suficiente; el hermoso oasis en medio del desierto está rodeado de impresionantes dunas que constituyen un diamante en bruto, listo para pulir.
La laguna de Morón está ubicada en la margen izquierda del río Pisco, en el centro poblado de Bernales, perteneciente al distrito de Humay en la provincia de Pisco;  es cuatro veces más grande que la Huacachina pero la poca importancia que se le ha dado le sextuplica el tamaño.
Robin Hood, constituyó el arquetipo en la Inglaterra del Medioevo; Morón es el personaje que ha encumbrado la laguna virgen de Bernales y que sabremos esta vez combatirá los trámites burocráticos para convertirla en uno de los atractivos turísticos más importantes del país,  generador de empleos y de grandes ingresos económicos a nuestra alicaída provincia, y ya luego dormirá en las aguas frescas y mansas de su laguna; la que todo el Perú tiene que conocer.
  

jueves, 16 de febrero de 2012

A solas con la lluvia


Hay un niño que no deja de mirarme y la nostalgia de su mirada se graba en la memoria de mi corazón, que jamás podrá olvidar los 450 m3  de crecida del Río Pisco que está dejando en la completa miseria a un sinnúmero de pisqueños del Valle, muchos de ellos inmigrantes de la sierra del Perú que encontraron en los cerros de Pisco semejanzas con el tesoro que abandonaron en busca de un futuro mejor.
Viajo en el asiento número 11 de los 17 existentes en esta combi preguntando cada 5 minutos a mi compañero de la derecha : ¿ya llegamos? Creo que él ya está cansado de esta trillada pregunta por esto me invitó a escribir esta  nueva historia aduciendo dentro de su caballerosidad que sería una excelente trama que no podía dejar pasar aunque en realidad  quiere que lo deje tomar fotos en paz.

Y es que SENAMHI dice que estamos en los 22°C pero mi termómetro interior ha subido a los 45, las ventanas de la combi no se pueden abrir y el chofer ha sintonizado el dial 94.9, música Karibeña, “chicha de la buena” como dirían los amantes de este género y recién hemos llegado al Puente Miraflores, puente colapsado completamente por el caudal del río y que ha dejado a una población aislada e incomunicada, en realidad dicho puente se dañó con el terremoto del 2007, colapsó una parte de él tras la crecida incontrolable del río en el 2011 y este año terminó por destruirse, dejando en evidencia la podredumbre que existe en nuestra provincia y la terrible inacción de las autoridades que no fueron capaces de gestionar compras inmediatas de materiales  y mucho menos trasladar hasta el lugar una máquina buldócer donada por el Gobierno Regional.
Son las 5 de la tarde pero en el Valle parecen las 8 intento no mirar las áreas amarillas de la pista porque entonces recuerdo las palabras de mamá cuando era niña -“no saques la cabeza, ni el brazo y mucho menos mires a través de la luna las líneas de la pista, vomitarás”- entonces levanto la mirada hacia los cerros, hay unas rocas inmensas que embellecen la vista pero que a la vez son un “susto” al subconsciente de los visitantes porque da la impresión de que caerán encima.
Entonces llegamos, esperamos a que todos bajen y seguimos nosotros; los tres, Erik, Carlos y yo con nuestras cámaras fotográficas y filmadoras; habíamos llegado a Pámpano, anexo del distrito de Huáncano en la provincia de Pisco, región Ica y parece que nos daba la bienvenida con la lluvia más fuerte que había visto en mi vida, en menos de 5 minutos estábamos completamente mojados pero seguíamos en el andar porque nuestro objetivo era otro.
Caminamos por el pueblo, atravesando una calle larga (la única del lugar) en la que hay más de 50 casas pintadas de distintos colores pero todas tenían un común denominador: los techos de calamina, que no habían soportado la intensidad de la naturaleza por lo que se habían inundado las casas de los paupateños que aterrados nos veían cual “extraterrestres” llegados de su nave espacial desde las puertas de sus casas, entonces vi a Dorling, una niña de 6 años que estaba sentada sobre el lodo, y fue entonces que descubrí  que la valentía podía habitar en ese cuerpo tan pequeño y pregunté ¿está lloviendo hace días aquí, no tienes miedo?  A lo que ella respondió mirándome fijamente con unos ojos saltones que se clavaban en los míos- No, yo no tengo miedo aquí siempre llueve, además tengo que cuidar a mi hermanita- dejó mi boca abierta  y la sensación de que había hecho el ridículo, prediciendo que ella me respondería lo contrario y entonces esa sería la “pepa” en la redacción de mi noticia, pero no fue así, esta vez el olfato me falló.
Seguí mi recorrido y entonces nos encontramos con Zenaida Tornero, la nuera que quizá toda suegra quisiera tener, porque nos habló tanto de lo maravillosa que era María Aliaga, la anciana de 89 años, que en un inicio pensamos que nos hablaba de su mamá y no de su suegra, a la que cuida con mucho esmero y por la que ha buscado mil maneras de cobijarla en un lugar seguro para ponerlo a salvo tras las lluvias y es que la casa de la anciana ha colapsado completamente tras el sismo.
Avanzamos y llegamos hasta la loza deportiva del centro poblado, llena de agua hasta la que intenté llegar para tomar fotografías pero trastabillé y en un santiamén las sandalias que llevaba me jugaron una mala pasada y estaba en el suelo llena de lodo como Dorling, la niña de 6 años, entonces sólo atiné a sonreír  y es que claro, sólo a mí se me ocurre ir hasta un lugar azotado por las fuertes lluvias con sandalias; pero esto no impidió que continuara tras el objetivo avanzamos hasta Pacra, un anexo del anexo de Pámpano, un pueblo bastante alejado pero en el que la situación es todavía más cruda pues las casas de todas estas personas están hechas en base a esteras, hasta allá no llegan las autoridades, ni el agua, ni los tachos, ni pastillas purificadoras de agua; imagina que vives en una piscina, y acertarás en la forma de vivir que llevan ellos.
Para entonces, ya pasaban las seis  de la tarde y el último carro había partido al centro de Pisco, donde nosotros vivimos, pero eso lo supimos cuando llegamos al pueblo de Pámpano, los calores se apoderaron de mí y los nervios también; estábamos en una encrucijada, inmediatamente saqué mi teléfono celular para, guiada por mi necesidad de protección, avisarle a mis papás de lo que nos había pasado pero en el pueblo no había señal, y lo supimos en ese momento, Movistar no había instalado sus antenas allí y mucho menos Claro, aterrados buscamos el único teléfono comunitario de la localidad, por el que cobran un nuevo sol por recepción de llamada y logramos   comunicarnos con nuestras familias, buscamos de inmediato un lugar donde pasar la noche porque la lluvia se hacía más fuerte, encontramos los cuartos de alquiler del pueblo, nos cobraron 5 soles la cama, de una plaza y sobre un colchón aceptable, así pasamos una noche en Pámpano, lo que sería una noticia informativa se convirtió en una crónica; entonces amaneció,  eran las cinco de la mañana y el único sonido que se escuchaba en todo el pueblo era el de la combi, cuyo chofer atravesaba la calle tocando el claxon para avisar a los lugareños que partía a Pisco, inmediatamente abordamos la combi tal y como estábamos, llevando con nosotros las sonrisas de los niños, la nostalgia de los ancianos y la preocupación de los adultos de Pámpano, y unas ganas inmensas de regresar al lugar con agua, pura y potable, la que nos regala el hijo de Marian, la que ellos quieren, la que todo ser humano necesita para sobrevivir y la que merecen.